Ascendiendo hacia donde solo los elegidos logran poner un pie.

Hubo un costo y se pudo. Tras cancelar la fecha original en Octubre por el estallido social en que se sumió nuestro país durante esos días, hubo que esperar un poco más para que Samael debutara en nuestro país, con el fundamental «Ceremony Of Opposites» (1994) ejecutado de manera íntegra y el combo liderado por Vorph desplegando lo mejor de un repertorio que, a estas alturas, no requiere de ninguna etiqueta para definir su firma. La puerta que nos conduce hacia lo prohibido se abrió ante cerca de unos 500 asistentes que sabían de antemano que esto sería irrepetible, al menos en estos parajes donde la inmensa minoría se pronuncia con la urgencia propia del ritual purificador.

La apertura a cargo de Mourning Sun, un lujo y un deber al mismo tiempo. En palabras de su cantante Ana Carolina, la música no es solo «entretener», sino generar consciencia y he ahí la clave para entender el embrujo que proyectan una por una «Latitud», «Vena Cava» y «Cabo de Hornos», por citar algunos de los pasajes más destacados de un repertorio contundente por lo que produce en vivo. Calidad de clase mundial en un estilo que intercala sonoridades ligadas al Doom y la psicodelia en su faceta más oscura y, por qué no, progresiva. Son los misterios de una tierra cuyos ancestros protegen desde la eternidad contra la codicia de otros y, de paso, transmiten a la generación de hoy -y las venideras- el sentimiento de lucha suficiente para hacer frente a la injusticia y la represión de una autoridad indolente. Misterios que son expuestos en directo ante quienes sentimos en la sangre la identificación con nuestros ancestros y preferimos enfrentar las ideas con ideas. Y eso determina la calidad de un estilo como el de Mourning Sun, personal y apuntando hacia un objetivo superior en su esencia.

20 horas, puntualidad suiza y a lo que nos convoca. La espera de más de un cuarto de siglo culmina con la aparición de Vorph, Drop, Zorrac y Xy, listo a desatar el infierno de la mano de «Black Trip», arranque perfecto para lo que será más de 90′ de transgresión sónica en su forma más pura. Demoledor de principio a fin, nada al azar y sumergiéndonos de inmediato en los oscuros dominios de Baphomet, todo a través de un viaje épico y con un sello imponente por naturaleza. «Celebration of the Fourth», «Son Of Earth» y «Till We Meet Again» le siguen casi sin pausa y dejando en claro que «Ceremony Of Opposites», en su totalidad, es una muralla de sonido que, tanto en vivo como en estudio, no da espacio a la más mínima duda. Siempre al ataque y esparciendo su halo de tinieblas y dolor como una peste letal, mérito por parte de Xy como artífice de la identidad sinfónica con que Samael extiende sus terrenos hacia el último rincón del universo. «Mask of the Red Death» y la clásica «Baphomet’s Throne» reafirman en vivo aquel punto respecto a Samael como una institución que desde sus inicios ha aspirado a construir su propia fortaleza sin morir en ella.

«Flagellation», «Crown», «To Our Martyrs» y la homónima «Ceremony Of Opposites» componen la recta final de esta primera parte dedicada exclusivamente a la Opus del ’94, con la arrogancia propia de los genios y una maestría instrumental que aporta al ensamble musical de manera fluida. Necesario recalcar el concepto de ‘soberbia’ como virtud y no como un «pecado capital» como nos quiere hacer creer cierta organización mafiosa con sede en El Vaticano. Y eso es lo que nos demuestra Samael con la autoridad de los que saben; atrevernos a más y dejar de lado la ‘humildad’ como una cualidad en este mundo poblado de ovejas.

Tras el breve y reparador interludio, retomamos la ruta, esta vez a través de un catálogo rico en ropajes y tonos, partiendo por «Hegemony» y «Samael», ambos pertenecientes al LP titulado precisamente «Hegemony» (2017) , su lanzamiento más reciente y con el cual el presente de los suizos queda de manifiesto por su propia gracia. Vorph literalmente se desata ante la euforia total de los asistentes pero siempre dejando en claro que su rol de frontman y maestro de ceremonias no se transa por nada del mundo. Drop en la guitarra y Zorrac en el bajo, en tanto, defienden y atacan al mismo tiempo que sus respectivos desempeños en el averno de Metal y vanguardia de Samael dan cuenta de cómo una firma con tres décadas de recorrido se mantiene incólume a todo. Y respecto a Xy, la verdad es que resulta un deleite poder disfrutar de su participación al espectáculo en todo sentido, ya sea aporreando las percusiones cual sacerdote en pleno ritual pagano o en los teclados y sintetizadores como diseñador y recreador del averno terrenal. Casi nada.

Si acaso uno se pregunta a estas alturas porqué Samael es un nombre transversal dentro de la música extrema, «Rain», «Slavocracy», «Luxferre», «Infra Galaxia» y «Reign Of Light» responden de manera directa a la interrogante y, de paso, el incendio es total. Catarsis al pie de la letra y en cada rincón, con los riffs retumbando con esa deliciosa mezcla de bestialidad y elegancia que sólo Samael puede cultivar a su manera. He ahí el concepto de oscuridad adoptando forma concreta para desenmascarar a quienes nos prometen a diario una falsa luz de esperanza. De ahí la ciencia con que «Solar Soul» refleja lo necesaria que es la razón en una sociedad de fanáticos, culminando el set con «Black Supremacy», otra joya del aclamado «Hegemony» y con que somos todos testigos del poderío musical con que Samael nos recuerda la importancia de permanecer en la brecha, sin cabida para la nostalgia y adoptando la vanguardia artística como filosofía en cada movimiento.

Llegando al cierre, una dupleta de alta factura, compuesta por «Year Zero» y «My Saviour», esta última una declaración de principios que apela a la rebeldía de espíritu contra la sumisión que pregona una institución tan nefasta como la iglesia. Y quienes nacimos y crecimos rebeldes por convicción podemos entender la importancia de luchar por nuestros ideales en contra de una masa anestesiada por la ‘religión oficial’. Esa es la lección que nos deja Samael en su pasada por nuestro país, una muestra de poder oscuro con orientación terapéutica y siempre con la clase de los maestros que nos guían en plena ruta hacia el trono de Baphomet y ascendiendo hacia donde solo los elegidos logran poner un pie y contarlo.

Texto: Claudio Miranda

Fotografías: Mario Del Rio(Mourning Sun)/CQPhotographer