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13 SEPTIEMBRE - UNICLUB, BUENOS AIRES

SOILWORK EN ARGENTINA

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Por una vez en la vida, un martes 13 tenía pinta de ser una gran noche. ¿Por qué? Porque Soilwork –una de las bandas más relevantes de la escena de Gothenburgo- se presentaba por primera vez en nuestro país en excelente forma, con una creciente popularidad y un presente discográfico difícil de mejorar. De hecho “The Ride Majestic” fue uno de los grandes discos de 2015, precedido de otras dos maravillas como “The Living Infinite” y “The Panic Broadacast” amén de sus discos más emblemáticos, de donde se desprenden clásicos de principios del nuevo milenio que prometían versiones en vivo, como mínimo, demoledoras… Bueno, nada de eso sucedió.

LA FURIA ANTES DE LA TORMENTA. Antes de explicar los pormenores del show de los suecos, vamos a las bandas invitadas, que realmente y como tantas otras veces hicieron un trabajo dignísimo, pero opacado por un volumen bajo y de pésima definición. Witchour entró a la cancha y dejo un muy buen sabor de boca con su death melódico con pinceladas de doom. Si bien por momentos sonaron algo empastados, es una banda con muy buena materia prima y lograron mantener a la gente conectada. Unos 20 minutos después, Cabrero salió con los dientes apretados a desplegar su muy buen thrash metal de escuela testamentera. Con muchísima actitud, los muchachos tuvieron que remar un sonido deplorable durante todo su set… durante la mayor parte del tiempo, se escuchaban solamente la voz y la batería. Pese a todo y a fuerza de oficio y buena voluntad, la banda logró sacar adelante la situación.

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A MEDIA MÁQUINA. Cerca de las 22 hs., con un Uniclub prácticamente lleno, los músicos de Soilwork comenzaron a ocupar su lugar en el escenario. El último en salir fue el gran (en todos los sentidos) Bjorn “Speed” Strid . Mano derecha con cuernos en alto, el gigante saludó a su público y al instante, comenzaron con “The Ride Majestic”, el cual sentaría las primeras dudas. El bajo se escuchaba como un zumbido y las violas demasiado abajo, pero Speed clavó cada nota en su lugar y en ese momento el pensamiento que rondaba fue que a los pocos temas, todo terminaría por acomodarse… algo que -desafortunadamente- nunca ocurrió. Al tema que da nombre a su última placa, le siguieron dos clásicos como “Nerve” y la deathmetalera “Chainheart Machine”; en ambos casos, las guitarras aparecían solo al momento de los solos. Por lo demás, si bien se llegaba a percibir lo ajustadísima que estaba la banda, las condiciones sonoras no le estaban haciendo justicia. Para colmo, Speed no estaba bien. Durante los primeros temas se dirigió al público explicando que se había levantado “con gripe” y pidió “cantar muy fuerte para ayudarlo”. A pesar de verse apagado, se mostraba empático con la audiencia y cubría con oficio las limitaciones físicas, producto de una mala pasada que le estaba jugando una muy fuerte gastroenteritis. De hecho y según nos nos confirmó la producción, a la mañana siguiente del show aún se sentía mal.

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LA FUNCIÓN DEBE CONTINUAR. Pasaron “Death in General” y “Tongue” y el público iba resignándose a no tener a la banda que tanto había esperado en las condiciones sonoras ideales. Así y todo, estos tipos tienen acero de sobra y directa de ese gran disco que es “Figure Number Five” llego la groovera “Overload” que agigantó el pogo considerablemente. Por muy virtuoso que sea Bastian Thusgaard, su actitud estoica, así como su corte de peluquería de moda, no ayudaron a dejar de añorar haberlos visto con el actual integrante permanente de Megadeth, Dirk Verburen, en la batería. Una versión muy festejada de “Bastard Chain” dio paso a una improvisación de unos minutos por parte de toda la banda, mientras el padeciente vocalista tomaba un necesario descanso. Si bien por lo general este tipo de exhibiciones instrumentales son innecesarias y soporíferas, en este caso fueron un recurso bien utilizado y la antesala al último tema de la noche, con el cantante de regreso, explicando que lamentablemente no podía continuar y que sólo le daba para cantar un tema más… Así sonó “Stabbing The Drama”, la más esperada de la noche, con Speed con más garra que resto, dándole el micrófono al público durante el estribo. La banda se despidió con un gesto adusto y la promesa de volver, ante un público totalmente resignado pero comprensivo y respetuoso, que les devolvió los saludos con aplausos de respeto. Dadas las circunstancias, cabe destacar que de la lista de temas planteada originalmente, quedaron afuera solo cinco.

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EN MARTES, NO TE CASES NI TE EMBARQUES… NI TOQUES. En suma, Soilwork pasó por Buenos Aires en una noche accidentada, con su frontman enfermo y un sonido que nunca terminó de ajustarse. Esperamos que a su regreso las condiciones sean otras, asi como la longitud de su setlist. Soilwork lo merece. Nosotros, también.

Reseña escrita por Ignacio Staropoli.
Fotografías gentileza de Maru Debiassi (California Sun Producciones).



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