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06 SEPTIEMBRE - MM BOX, MONTEVIDEO

PRIMAL FEAR Y LUCA TURILLI RHAPSODY EN URUGUAY

Si fueramos a las páginas de los recónditos de la historia pasada y vivida, la épica del género metal y la música barroca tienen claros protagonistas en aquelllos países que son la itálica bota del mar mediterráneo y el germano corazón de Europa: Primal Fear y Luca Turilli’s Rhapsody hacen de ello parte de su ADN de cultura musical. Y así lo demostraron en su visita a Montevideo.

Como en aquellos tratados de la época medieval, en el que los reyes dividían el mapamundi a su antojo con la anuencia de la Curia romana, los ejércitos de las musas de la música parecen haberse dividido en dos la tarea de crear algunas de sus magnum opus en distintos puntos del Viejo Continente. Así, con la herencia de la influencia árabe, recibimos la guitarra y buena parte de los instrumentos que serán dados a conocer en las orquestas de la vecchia signora italiana, agregando ésta la primera lectoescritura musical que permitió acreditar para la inmortalidad a las grandes obras del barroco como las de Paganini y Vivaldi primero y las posteriores bel cantistas óperas de Verdi y Puccini, entre otras. El desarrollo instrumental, el perfeccionamiento de la notación musical y la ampliatura de la orquesta vino de la mano de grandes maestros germanos como Beethoven, Bach y Wagner, aportando bajo su visión protestante otro ángulo a las composiciones grandilocuentes y bombásticas en los arreglos tonales: opulentas orquestas, cambios de ritmo, métricas irregulares y contrapunto de melodías por excelencia… Presentados así, Primal Fear y Luca Turilli’s Rhapsody son buenos herederos de su inmensa historia pasada.

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RAPSODIA ORIENTAL. Volviendo al siglo XXI y en el Montevideo actual, tal como si el mismísimo Galileo con su emblemática frase eppur si muove diera la orden del primer movimiento musical, el MM Box vio aparecer en su escenario al guitarrista Luca Turilli y su versión de Rhapsody. La obertura fue con “Knightrider of Doom” de su anterior encarnación de Rhapsody (de “Power Of The Dragonflame”, 2002). Enseguida, “Land Of Immortals” (“Legendary Tales”, 1999), demostró al vero auditorium que este actual proyecto de Turilli no solo está a la altura de su anterior banda sino que amplía su temática; si bien esta cae en lo que se ha vuelto leit motiv del género (illuminati, teorias conspirativas, nuevo orden mundial), demuestra un buen filón en la casi banda sonora de una saga de J.R. Tolkien en “Prometheus”. No les quedó un clásico por recorrer: “Land Of Immortals”, “Unholy Warcry” y “The Pride Of The Tyrant”, fueron el pastiche en modo perpetuo de una noche inolvidable. Su bis más esperado fue “Emerald Sword”, con su aire épico que tan bien graficara el genial maestro belga del aerógrafo Eric Philippe, demostrando que Alessandro Conti no tiene que envidiarle a la distintiva voz de Lione y que además posee una importante versatilidad de registros. Ya en “El Cigno Nero” y “Prometheus, Symphonia Ignis Divinus”, había dado muestras de su versátil capacidad vocal. El otrora estudiante de la “Corale Lirica Rossini” de Modena (donde impartiera clases Arrigo Pola, maestro de grandes figuras como Luciano Pavarotti y Mirella Freni), fue la gran sorpresa de la noche; aunque quizá opacado por el alto volumen de los samplers corales, dejó en claro que su impacable fiato rubato en permanente expressivo, su capacidad de formas vocales que van de lo operístico a lo agresivo y sus registros de excelente passagio de lo lírico a lo dramático son inimitables, y se guarda ases en la manga para futuros trabajos de los comandados por Luca Turilli. Como si fuera poco, Alex es un excelente ilustrador (véanlo aquí)

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FAHRENHEIT 451. Luego de la gimnástica apertura, la temperatura estaba muy caldeada y los germanos Primal Fear ampliaron su escala Fahrenheit a más no poder, adelantados en conocer a la audiencia en ésta, su segunda visita a tierras de Montevideo. Esta banda, muy influenciada desde sus inicios por el Judas Priest de “Painkiller” (1990), sumándose además la notoria similitud vocal e histriónica del hiperanabólico Ralph Scheepers con el “Metal God” Rob Halford, son la bandera del más clásico metal alemán que alguna vez llevara en la vanguardia a Scorpions, Accept y Kreator, entre otros. La apertura del concierto fue con “Final Embrace” de “Jaws Of Death” (1999), con la cual este aceitado panzer comenzó a abrirse paso en el mar de headbangers que disfrutaron a mil cada riff lacerante de la andanada de temas que siguieron: “In Metal We Trust”, “Angels Of Mercy”, “The End Is Near” y el reciente “Rulebreaker”. Si bien se sirven -como la mayoria de las bandas actuales- de los samplers y la tecnología, el show en vivo de la banda es un permanente golpe de rítmicas y melodías que engarzan el excelente trabajo vocal de Sheepers. La banda puede transitar por la sutileza en “The Sky Is burning” y el riff por excelencia en “Sign Of Fear” para luego pasar a la agresividad en “Chainbreaker” y a la tonalidad de terciopelo vocal en “When Death Comes Knocking”, a cargo de un excelente cantante en vivo que, más allá de su frustrado ingreso a las tropas de Judas Priest a fines de los 90, ha sabido construir junto al bajista Mat Sinner una dirección propia en la escena europea y agregar un sello de fábrica más como “Rulebreaker” (2016) en su discografía… Primal Fear es una buena alternativa alemana al otrora poderío británico y norteamericano, capaz de pelearle una fuerte pulseada al reinante metal escandinavo con su particular mezcla de elementos del metal de la New Wave of British Heavy Metal, el clásico power metal alemán y la precisión del speed metal americano de inicios de los 90. Una banda de clase, estirpe y raza: el grandote de Ralph afina, matiza, modula como los grandes cantantes de la vieja escuela.

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RESULTADO FINAL. Catenaccio 7, Bundesliga 7. En esta gira de co-headliners, italianos y germanos ganaron su liga sudamericana por goleada. A tal punto que aunque la lluvia caía a raudales sobre Montevideo, la gente salió del recinto con una sonrisa de oreja a oreja (Uruguay 4-Paraguay 0, de por medio), como señalara “el futbolero Ralph” en escena… Sin lugar a dudas, EL show del año junto a los de Barón Rojo y PiL.

Reseña escrita por Ernesto Sclavo Pereira.
Fotografías gentileza de Esteban Sebastian Pereyra.



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