Reseña: Cannabis Corpse – Nug So Vile (2019)
Por: Ivan Salvatore

Tracklist:
01. Conquerors of Chronageddon
02. Nug So Vile
03. Blunt Force Domain
04. Cylinders of Madness
05. Blasphemy Made Hash
06. Cheeba Jigsore Quandary
07. Edibles Autopsy
08. Dawn of Weed Possession
09. The Cone is Red
10. The Ultimate Indicantation

Cannabis Corpse. No, Cannibal Corpse no, CANNABIS CORPSE. Sí, Cannabis. Cannabis Corpse. Esa es la banda que hoy nos compete.

Ya sé que es una banda bastante conocida (sobre todo por tener en sus filas al bajista de Municipal Waste, «Landphil»), pero aclaro para los que no la conocen. Cannabis Corpse es el hermano menor y drogadicto de Cannibal Corpse, ¡pero en cuestiones musicales no se queda atrás eh!, y este álbum es una prueba de ello.

Landphil se encarga de las voces, y tiene unos growls que me recuerdan mucho al vocalista de Soul Remnants. Cada tanto suelta berridos que son un poco más agudos pero no llegan a ser shrieks, y que traen a la memoria al glorioso Chuck Schuldiner. También se encarga del bajo, que a pesar de no tener protagonismo durante todo el álbum, consigue brillar en ciertas partes de «The Ultimate Indica-ntation», pero sobre todo en dos secciones en «Blunt Force Domain» que son más que satisfactorias.

Su hermano, HallHammer, se encarga de los parches, y a pesar de que no es nada del otro mundo, hace un buen trabajo manteniendo la variedad justa y necesaria para que el álbum no se torne monótono. Un gran ejemplo de esto es «Edibles Autopsy», en el que demuestra un correctísimo uso del kit de batería.

Un tal Adam Guilliams toca la guitarra, y es una ametralladora de riffs con patas. Tiene riffs para todos los gustos: unos más cromáticos y otros más rítmicos (como los que encontramos alternados en el tema título), otros más groovies como los de «Blasphemy Made Hash», y otros más thrasheros como los de «Conquerors of Chronageddon». También hay breakdowns jugosísimos que no son bajo ningún concepto genéricos. Además, «Dawn of Weed Possession» resalta por el excepcional riff melódico del inicio, que de a poco se va haciendo más pesado, antes de que exploten los blast beats. Los solos del álbum están muy bien logrados, son creativos y no pierden su sentido en el caos como ocurre en muchas bandas de death metal; generalmente son armoniosos y eso crea una dicotomía muy interesante entre la pesadez del álbum y lo melodioso de los solos.

«Cheeba Jigsore Quandary», una obvia parodia al tema de Carcass, tiene también un sampler muy similar al de su parodiado, lo cual resulta en un grato homenaje. La canción no es la mejor, junto con «Cylinders of Madness» y «Blasphemy Made Hash» forman el trío de las mediocres, pero el sampler al inicio al menos nos da un poquito de nostalgia, haciéndonos acordar a aquellos que estaban presentes en el Necroticism de Carcass. Estos tres temas constituyen la gran debilidad del álbum, porque no están al nivel del resto de las piezas. Incluso el bonus track, «From Enslavement to Hydrobliteration» es mucho más interesante. Hasta «The Cone is Red (Long Live the Cone)», siendo el tema más sencillo del disco, es más interesante.

Entonces, ¿es este disco digno de una oída? La respuesta es un rotundo y eufórico sí. Es un álbum que a pesar de tener una caída notable durante los tracks 4, 5 y 6, es disfrutable de principio a fin; por una gran variedad de riffs, una voz bien lograda, una batería más que apta para el trabajo, y solos mucho mejores que la media. Y además, tiene referencias a bandas legendarias de metal extremo, y al mismo tiempo, a la marihuana. ¿Qué más querés? Escuchalo y dejate de joder.