En el espectáculo final de la gira R40 de Rush en el LA Forum para el año 2015 , el baterista de The Queens of the Stone Age: Jon Theodore, se sintió tan conmovido por la interpretación de Neil Peart que lo conmovió a declarar: «El solo fue muy impresionante. Eran solo Neil y la batería. No hay vídeos de fondo ni secuencias. Nunca antes había visto tanto flujo, color e instinto liberados en él. Simplemente ha sido hermoso«.

En aquel entonces, el comentario llegó a oídos del fallecido Peart, y esto fue lo que contestó en aquella ocasión: «Permítanme decir de inmediato: Gracias Jon, te agradezco mas de lo que imaginas. Solo quiero tratar de expresar cuánto significa escuchar que alguien lo admiró, lo que yo estaba tratando de lograr con ese solo, es el resultado de toda una vida de logros, de verdad«.

«Sin embargo, a medida que desarrollé ese solo a través de meses de ensayos e incluso en la gira, estaba un poco perplejo de que nunca recibí ningún comentario, de compañeros de banda o miembros del staff. A veces las personas parecen adoptar la actitud: «Aw, él ya sabe que es bueno. No necesita volver a escucharlo. Pero lo hacemos, ¿no?. Especialmente cuando nos estamos esforzando por lograr una meta como esta.»

«Día tras día, semana tras semana, después de que cada vez que ensayábamos esa parte del espectáculo y entregaba mi boceto del solo, estaba un poco preocupado por el sonoro silencio. ¿Qué significaba? Me preocupaba que mis ambiciones fueran demasiado altas: mi alcance excedía mi alcance. (A menudo, sinceramente, casi siempre, pero tal vez esta vez demasiado). No iba a preguntarle a nadie lo que pensaban, ¡temiendo demasiado por saber el resultado de esas respuestas! En cualquier caso, tenía una total fe en esta idea del solo, y esa dedicación solitaria no fue fácil«.

«Mi vago diseño para ese solo fue engañosamente simple. Lo abordaría como si estuviera sentado a la batería para comenzar a tocar, para ejercitar las habilidades de improvisación en las que estuve trabajando, oh, unos diez años.

Técnicamente, estaba decidido a ejemplificar todo lo que creía saber sobre la batería, y todo lo que amo de la batería: casi 50 años de experiencia y pasión tuvieron que entrar de alguna manera en este solo«.

«Sin embargo, a pesar de esas limitaciones conceptuales y técnicas, casi de inmediato sentí que se convertía en una historia, una narración rítmica. Se hizo eco de un descubrimiento que hice en el verano de 1999, cuando regresé a tocar la batería después de una «ausencia forzada» de unos dos años. Según lo relatado en mi libro «Ghost Rider«, ese día me senté detrás de la batería y comencé a tocar … mi historia. La parte triste, la parte viajera, las «pequeñas victorias», la parte enojada, la parte perdida y desconcertada, todo estaba allí».

«Todos estos años después, cuando vi que podía usar ese enfoque como un marco repetible para un solo improvisado, me pregunté si podría darle a esa historia una banda sonora al mismo tiempo. Comencé a visualizar, y así habitar, una película imaginaria, contada de nuevo, reeditada, regrabada para cada actuación»

Acá te dejamos con ese solo tan personal de nuestro ausente y querido Neil Peart.

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