Behemoth se presento el pasado miércoles en el Teatro Coliseo.

Tras cinco años de ausencia  los polacos Behemoth, llenaron  el Teatro Coliseo el día de miércoles.

Emblemas y estandartes del metal anti-cristiano, regresaron a nuestro país en el marco de la gira promocional de su último y exitoso trabajo de estudio “I Loved You At Your Darkest”.

Behemoth es una banda ricamente estética, desafiante que juega muy bien con los símbolos, esos pendones rojos de la eclesia adornado con el hexegrama  sutilmente totalitario, los trípticos adornados con lobos nórdicos en tonos de serigrafía y, qué decir de los trajes y “looks” de la banda elegantemente mortuorios es un gusto para los sentidos ver a la banda en un lugar que invocaba un culto, con el máximo obispo de la eclesia haciendo comunión con sus legiones chilenas.

Nergal, el merece un párrafo aparte, es un showman de primera línea, carismático, poderoso y, al mismo tiempo, amable y emotivo, se dio tiempo para manifestar su cariño por Chile y, lo increíble del show, sin perder un ápice de maldad en su performance: magnífico artista.

Seth (guitarra), Orion (bajo) e Inferno (batería) hacen la triada perfecta que arma el sonido, en los juegos de coros litúrgicos , voces limpias y guturales , en la velocidad y ferocidad de sus “riffs” infernales y tambores atronadores, suma que da la mezcla perfecta entre la majestuosidad “black metal” y la brutalidad “death” , finamente ejecutada.

Los polacos son los mejores exponentes de su propio estilo que ha transitado desde el “black” al “blackened”, un muy buen término para caracterizar su sonido “avant garde”. Si pudiera definir a Behemoth en tres palabras, estas serían las más adecuadas: épica, grandilocuencia y oscuridad.

Uno de los mejores shows de este 2019, potente, efectivo, en pocas palabras directo a la yugular.

Texto: Susana Basis Merino
Fotografía: CQPhotographer