Crónica AMFest 2019 en Barcelona, día 4: «De otros tiempos, a otros mundos»
Texto por: Jordi Campàs / Fotos: Jordi Bertrán Hermosilla
Alcest


Para la clausura, día domingo, todo bastante más relajado, tan solo cuatro bandas para esta última jornada  catalana Puput, y  su pop armonioso y relajado desde Manresa. El plato principal,  Alcest , en su diría que cuarta visita a la Catalunya Sur, y máximos representantes junto Deafheaven de este peculiar estilo llamado blackgaze, o también shoegazing aunque otro de los términos con los que se califica a la formación occitana liderada por Stéphane Paut, alias Neige, como avant-garde, o post-metal.

Alcest

Etiquetas aparte, los de Banhòus de Céser nos transportaron a su peculiar mundo de fantasía con siete cortes de sus últimos cuatro trabajos en estudio, dejando sin representación su disco debut, Souvenirs d’un Autre Monde (2007). Empezaron este viaje a lo desconocido con el tema que da nombre a su segundo álbum, “Écailles de Lune part 1”, un corte de casi diez minutos, tranquilo y envolvente hasta que se acelera en su parte final. Abandonamos el nido con “Oiseaux de Proie” (pajaros de presa), más armónica y rítmica, con gritos guturales, y un ritmo frenético en el tramo central y final acompañado por un juego de luces intermitente e incesante. Un viaje en el tiempo nos lleva a un bosque encantado con la cautivadora “Autre Temps” de Les Voyages de l’âme (2012). Otro paseo lunar con “Percées de Lumière” con los desgarradores gritos que rompen la armonía de esta accesible composición, por no decir, en ocasiones hasta bailable. Luminotecnia violeta para sumergirnos en la espiritual “Kodama”, seguida por “La Ou Naissent les Couleurs  Nouvelles”, y es curioso como durante este tema Winterhalter toca súper rápido su batería, mientras el resto de la banda va en otro tempo más lento. Finiquitarían su horita de show con “Delivrance”, la canción que cierra su cuarto disco Shelter, y aunque los ochocientos allí presentes queríamos algo más, ahí terminó esta sesión de tarde con la calma de un domingo tarde.

Los vascos Lisabó, continuadores, o herederos de la escena hardcore y del post hardcore euskaldun, uniéndose a la estirpe de grupos básicos en Euskal Herria, como Bap, Dut, o Negu Gorriak. Lisabö está compuesta por una formación algo atípica, con dos baterías, en ocasiones dos bajos, o bien, tres guitarras, creando complicadas y pesadas construcciones sónicas, cargas de profundidad combinadas con distorsión comunicante. Al final del show se despidieron de Sant Andreu, dando todo el apoyo ante la represión política, policial, y judicial que sufrimos los que no queremos formar parte del Estado demo-fóbico español, y por la liberación de los presos políticos, en la cárcel exclusivamente por sus ideas, y por ser líderes independentistas. Además de dejar como outro, un tema que Fermin Mugururza grabó aquí en Fabra i Coats dedicado a Barcelona, y al pueblo de Sant Andreu donde vivió durante algunos meses. En fin, esperemos que llegue el próximo año  para disfrutar de otro AMFest, y de más ruido, y si es en este espacio mucho mejor, al ladito de casa.